Indice del artículo
Fiestas del Judaismo
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Todas las páginas


SOLO TRES FIESTAS

Algunos escritores en su intento de añadir a las Escrituras des­criben siete

fiestas anuales, pero si nosotros nos sujetamos a la Palabra de Dios, enco

ntramos sólo tres. Note cómo se describen en Deuteronomío 16.UNA. La Pascua y la Fiesta de los Panes Azimos se cuentan como UNA

FIESTA. Lea Deuteronomio 16:1-8 y verá que no se 

hace ninguna distinción entre la Pascua y los días siguientes de pan ázimo. Esto nos

ayuda a entender porqué se habla de ellos como de una fiesta en Marcos 14:1 y

Lucas 22:1,7.

DOS. La fiesta de las semanas o Pentecostés (Deuteronomio 16:9-12).'

TRES. La fiesta de los Tabernáculos o Cabañas (Deuteronomio 16.13-15.

Después de la descripción de estas fiestas en los versos ante­riores, encontramos este resumen: "Tres veces cada un año parecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la solemnidad de los ázimos, y en la solemnidad de las semanas, y en la solemnidad de las cabañas. Y no parecerá vacío delante de Jehová" (Deuteronomio 16:16).

OTRAS DOS CEREMONIAS

Las otras dos ceremonias anuales, que incluían sábados anua­les, eran el Sonar de las Trompetas en el primer día del séptimo mes y el Día de la Expiación en el décimo día del séptimo mes. Estas fueron ceremonias especiales en el tabernáculo o templo. A los hombres de Israel no se les pidió viajar desde sus hogares en todas partes de Cannan para que estuvieran presentes en estas cere­monias. Consecuentemente, sólo el pueblo que estaba junto al tabernáculo escuhaba las trompetas en el día primero del séptimo mes. Estas trompetas se tocaban "sobre sus ofrendas encendidas, y sobre los sacrificios" (Números 10:10), y los sacrificios se ofrecían sólo en el tabernáculo o en el templo. Pero el pueblo de toda la tierra guardaba el primer día del séptimo mes como un sábado en el cual no 'se trabajaba. Esto no era guardarlo como una fiesta.

La otra ceremonia era el día de la expiación. Este era un servicio que se hacía por el pueblo, y no había ninguna orden para que se reuniera en el lugar del tabernáculo. Sin embargo, otra vez, guardaban ese día como un sábado anual donde quiera que ellos viviesen. Pero esto no significó que lo guardasen como una fiesta.

EL LUGAR DE LAS TRES FIESTAS.

Continuemos nuestro estudio acerca del lugar especial en el cual lastres fiestas anuales podían guardarse y donde siempre se observaban mientras éstas estaban vigentes. En Deuteronomio 16: 16 hemos aprendido que las tres fiestas habían de guardarse en el lugar que Dios escogería, después de que Israel llegara a Cánnán Bajo la dirección de Josué, Israel expulsó alos Cananeos o los so­metieron a su gobierno. Cuando esto se había consumado completamente: "Toda la congregaciónde los hijos de Israel se juntó en Silo, y asentaron allí el tabernáculo del testimonio, después que la tierra les fue sujeta" (Josué 18:]).

 A la entrada del Tabernáculo estaba el altar de la ofrenda encendida. Este era elúnico altar en todo Israel sobre el cual habían de ofrecerse los sacrificios encendidos. Cuando las tribus de Israel que vivían en el oriente del Río Jordán construyeron un altar como monumento, se les acusó de construir otro altar para los sacrificios. Las tribus que vivían al oeste del Río Jordán estuvieron a punto de iniciar una guerra a causa de esto, pero los que habían construido este nuevo altar explicaron que no era para sacrificio. Había sólo un altar del Señor para el sacrificio, como se muestra en Josué 22:19. Debido a que la observancia de los días de fiesta requerían de sacrificios, estos sólo podían hacerse en el lugar del sacrificio, que en aquel tiempo era Shiloh.

Podría parecer que, en el tiempo de las fiestas, los sacrificios se harían en lugar del tabernáculo o templo, pero la gente de todas Esto de la tierra podían guardar las fiestas desde donde viviera.

fue así con el sábado. Los sacrificios se ofrecían el sábado en el tabernáculo, pero el sacrificar no era una parte obligatoria para la observancia del tiempo. Nadie había sido culpable de quebrantar el sábado si no hubiera ofrecido sacrificios en ese día. El factor esencial para la observancia del sábado es simplemente dejarse del diario trabajo, tal como se muestra claramente en el cuarto manda­miento. No obstante los sacrificios fueron una parte esencial de las ceremonias de las fiestas, lo cual es muy claro en Levítico 23, espe­cialmente en el verso 37 de ese capítulo.